Motivos para ser socio… y para dejar de serlo  

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Hace unos días recibimos en nuestra asociación una solicitud de baja. Nos solicitaban la baja porque por problemas de tiempo no acudo a ningún acto de los que hacéis y no me beneficia de nada. Además, los tiempos han cambiado en internet puedes encontrar de todo. Os animo a seguir con vuestro trabajo, en la defensa del celiaco que sé que lo hacéis muy bien”.

La vedad es que a los mails de baja es algo a lo que uno no acaba de acostumbrase: ¿qué podemos estar haciendo mal y qué podemos hacer mejor? Estos mails te llevan a revisar por qué te hiciste socio en su momento y, más importante, por que sigues siendo en la actualidad.

Supongo que nuestra historia es la de muchos. Era el año 2007, a nuestro hijo le diagnosticaron de enfermedad celíaca y, tras una breve charla con el gastroenterólogo y una dietista del hospital, nos derivaron a la Asociación. Fueron ellos, la Asociación, quienes nos tranquilizaron, nos orientaron, nos formaron, nos enseñaron a hacer pan y nos pusieron en contacto con otras familias como nosotros.

8 años y 400 euros más tarde, ya estamos tranquilizados, orientados, formados y ya sabemos hacer pan, a veces. ¿Y ahora qué?

Pues, lo hemos hablado en casa muchas veces, pensamos que ha llegado el momento de devolver un poco a los nuevos socios de lo que los socios anteriores han hecho por nosotros cuando ellos estaban formados, orientados, tranquilizados y sabían hacer pan. Encontramos muchas razones en su momento para darnos de alta y no encontramos ninguno en la actualidad para darnos de baja.

Revisando un poco los motivos más frecuentes que se argumentan para darse de baja, estos son:

–       Por cambio de diagnóstico. Es verdad, la enfermedad celíaca es un trastorno esquivo, a veces se prescribe una dieta sin gluten sin que exista un diagnóstico firme, para estudiar la evolución de los síntomas. Una vez descartada la enfermedad celíaca se abandona la dieta e igual no tiene sentido seguir asociado.

–       Por motivos económicos. Son momentos muy complicados, todas las economías familiares, en mayor o menor medida se han resentido. Todas las asociaciones se esfuerzan por mantener bajas sus cuotas, deducibles fiscalmente, y compensar ese importe con lotes de productos, precios más reducidos en los talleres, etc.. Todas las asociaciones deberíamos tener previstos cauces para que ningún celíaco pierda el acceso a la asociación por estos motivos. Por eso es una asociación, por un sentimiento solidario de que estamos en un proyecto común.

–       Por cambio de comunidad de residencia. Un cambio de comunidad de residencia debería llevar un cambio de asociación pero no un abandono del compromiso de ser socio. Seguro que hay algo por hacer en nuestro lugar de destino. Esto es quizás todavía más importante cuando nos vamos de una asociación grande a una pequeña. Siempre hay algo que hacer.

–       Por algún tipo de conflicto o discrepancia. Supongo que esto puede ocurrir en cualquier momento y en cualquier organización y que debemos convivir con ello y cada persona puede decidir qué causas apoya y cuáles no. Una respuesta poco acertada o una discrepancia con las políticas de la asociación pueden ser causa de baja.

–       Por que ya “no somos útiles”. Este es quizás el que más nos preocupa. Aunque somos una asociación gestionada por voluntarios, nos debemos a la satisfacción del socio. Seguro que no podemos llevar a cabo interesantes talleres para todos en todos los sitios y en todo momento, pero ¿qué puede llevar a pensar a un socio a que ya “no se beneficia en nada”? A pesar de que todos somos diferentes y del total respeto a esas individualidades, creo que siempre debemos situar esa responsabilidad en la Asociación, y no en el socio, por lo que debemos revisar periódicamente qué hacemos, cómo lo hacemos y para quién lo hacemos, y si lo podemos hacer mejor.

Una vez hecha esta revisión crítica y adoptadas las medidas al respecto, debemos ser conscientes de que estas bajas ocurren y ocurrirán y no nos queda más que agradecerles sinceramente su apoyo hasta hoy, y esperar que un día vuelvan, porque igual fue gracias a ellos que nosotros aprendimos a hacer pan.

 

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